23/2/11

LA II REPÚBLICA. Documentos

Manifiesto de Alfonso XIII a los españoles. Abril de 1931
"Las elecciones celebradas el domingo, me revelan claramente que no tengo el amor de mi pueblo. Mi conciencia dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto al único afán en el interés público y hasta en las más críticas coyunturas. Un Rey puede equivocarse y sin duda erré yo alguna vez, pero sé bien que nuestra Patria se mostró siempre generosa ante las culpas sin malicia. Soy el Rey de todos los españoles y también un español. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas en eficaz forcejeo contra los que las combaten; pero resueltamente quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fratricida guerra civil.
No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósitos acumulados por la Historia de cuya custodia me han de pedir un día cuenta rigurosa. Espero conocer la auténtica expresión de la conciencia colectiva. Mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real reconociéndola como única señora de sus destinos”.
Manifiesto de D. Alfonso de Borbón a los españoles.Madrid, 14 de abril de 1931


La Constitución de 1931

España, en uso de su soberanía y representada por la Cortes Constituyentes, decreta esta Constitución:
Art. 1º.- España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de libertad y justicia.
Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo.
La República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de las regiones y de los municipios.
La bandera de la República Española es roja, amarilla y morada.
Art. 2º.- Todos los españoles son iguales ante la ley
Art. 3º.- El estado español no tiene religión oficial
Art. 4º.- El castellano es el idioma oficial de la República (...) sin perjuicio de los derechos que las leyes del Estado reconozcan a las lenguas de las provincias o regiones.
Art. 5º.- La capital de la República se fija en Madrid
Art. 11º.- Si una o varias provincias limítrofes, con características históricas, culturales y económicas comunes, acordaran organizarse en región autónoma para formar un núcleo político-administrativo dentro del Estado español, presentarán su Estatuto con arreglo a lo que establece el artículo 12.
Art. 26º.- Todas las confesiones religiosas serán consideradas como Asociaciones sometidas a una ley especial. El estado, las regiones, las provincias y los municipios no mantendrán económicamente a las Iglesias, Asociaciones e Instituciones religiosas.
Art. 36.- Los ciudadanos de uno y otro sexo mayores de veintitrés años, tendrán los mismos derechos electorales conformen determinen las leyes.
Art. 48.- La enseñanza primaria será gratuita y obligatoria. La enseñanza será laica Art. 51.- La potestad legislativa reside en el pueblo, que la ejerce mediante el Congreso de los Diputados
Art. 67.- El Presidente de la República es el Jefe del Estado.
Art. 75.- El Presidente de la República nombrará y separará libremente al Presidente del Gobierno
Art. 86.- El Presidente del Consejo y los Ministros constituyen el Gobierno.
Art. 94.- La Justicia se administra en nombre del Estado (...) Los jueces son independientes en su función. Solo están sometidos a la ley.
(Texto aprobado el 9 de diciembre de 1931)

Declaraciones del episcopado ante la Constitución de 1931

“Los principios y preceptos constitucionales en materia confesional no sólo no responden al mínimum de respeto a la libertad religiosa y de reconocimiento de los derechos esenciales de la Iglesia que hacían esperar el propio interés y dignidad del Estado, sino que, inspirados por un criterio sectario, representan una verdadera oposición aun a aquellas mínimas exigencias (…)
Más radicalmente todavía se ha cometido el grave y funesto error de excluir a la Iglesia de la vida pública y activa de la nación, de las leyes, de la educación de la juventud, de la misma sociedad doméstica, con grave menosprecio de los derechos sagrados y de la conciencia cristiana del país. (…) De semejante separación violenta e injusta, de tan absurdo laicismo del Estado, la Iglesia no puede dejar de lamentarse y protestar, convencida como está de que las sociedades humanas no pueden conducirse, sin lesión de deberes fundamentales, como si Dios no existiese, o desatender a la Religión, como si ésta fuera un cuerpo extraño a ellas o cosa inútil y nociva (…).”

Declaración colectiva del episcopado ante la nueva Constitución (diciembre, 1931)

(PAU Andalucía, septiembre de 2011)


El problema religioso según Azaña

Yo no me refiero a las dos primeras, me refiero a esto que llaman problema religioso. La premisa de este problema, hoy político, la formulo yo de esta manera: España ha dejado de ser católica; el problema político consiguiente es organizar el Estado en forma tal que quede adecuado a esta fase nueva e histórica del pueblo español.
Yo no puedo admitir, señores diputados, que a esto se le llame problema religioso. El auténtico problema religioso no puede exceder de los límites de la conciencia personal, porque es en la conciencia personal donde se formula y se responde la pregunta sobre el misterio de nuestro destino. Este es un problema político, de constitución del Estado, y es ahora precisamente cuando este problema pierde hasta las semejas de religión, de religiosidad, porque nuestro Estado, a diferencia del Estado antiguo, que tomaba sobre sí la tutela de las conciencias y daba medios de impulsar a las almas, incluso contra su voluntad, por el camino de su salvación, excluye toda preocupación ultraterrena y todo cuidado de la fidelidad, y quita a la Iglesia aquel famoso brazo secular que tantos y tan grandes servicios le prestó. Se trata simplemente de organizar el Estado español con sujeción a las premisas que acabo de establecer. [...]

Discurso de Azaña en el Congreso de los Diputados en 1931. Debate constitucional
(PAU Andalucía, septiembre 2013)


Análisis historiográfico sobre la reforma agraria  (ver análisis)  


“La única ocasión en que en España se dan las condiciones políticas adecuadas para emprender una reforma agraria que afectase a Andalucía en el seno de un estado liberal democrático es, como se sabe, durante la Segunda República. No obstante, el proletariado rural la había estado reivindicando desde mucho antes obteniendo como respuesta, en los más de los casos, la mera represión. (...) La agricultura tenía gran peso en la economía del país durante aquella época, lo que confería a los terratenientes un poder nada despreciable que además supieron agrandar mediante alianzas con otros sectores sociales de la derecha. Estas alianzas se vieron facilitadas porque otros problemas tales como las demandas autonómicas, la crisis económica, los conflictos laborales, la fuerza del sindicalismo extraparlamentario y el laicismo republicano, entre otros, se superpusieron a la cuestión agraria aglutinando con ello a la derecha tradicional que difícilmente iba a transigir a tantas y profundas reformas simultáneas.”
Pérez Yruela, M. y Sevilla Guzmán, E.: La dimensión política en la reforma agraria.
Papers. Revista de Sociología, nº 16.



Programa del Frente Popular

Los partidos republicanos Izquierda Republicana, Unión Republicana y el Partido Socialista, en representación del mismo y de la Unión General de Trabajadores; Federación Nacional de Juventudes Socialistas, Partido Comunista, Partido Sindicalista (Ángel Pestaña), POUM, sin perjuicio de dejar a salvo los postulados de sus doctrinas, han llegado a comprometer un plan político común que sirva de fundamento y cartel a la coalición de sus respectivas fuerzas en la inmediata contienda electoral y de norma de gobierno que habrán de desarrollar los partidos republicanos de izquierda, con el apoyo de las fuerzas obreras, en el caso de victoria. (...) Como suplemento indispensable de la paz pública, los partidos coaligados se comprometen:
1º A conceder por ley una amplia amnistía de los delitos político-sociales cometidos posteriormente a noviembre de 1933...
2º Se restablecerá el Imperio de la Constitución (...)
Los republicanos no aceptan el principio de nacionalización de la tierra y su entrega gratuita a los campesinos, solicitada por los delegados del partido socialista. Consideran convenientes las siguientes medidas (...)
No aceptan los partidos republicano las medidas de nacionalización de la Banca propuesta por los partidos obreros; conocen, sin embargo, que nuestro sistema bancario requiere ciertos perfeccionamientos...
No aceptan los partidos republicanos el control obrero solicitado por la representación del partido socialista. Convienen en: restablecer la legislación social en la pureza de sus principios (...) rectificar el proceso de derrumbamiento de los salarios del campo, fijar salarios mínimos (...)
Impulsaran, con el ritmo de los primeros años de la República, la creación de escuelas de primera enseñanza, estableciendo cantinas, roperos, colonias escolares y demás instituciones complementarias (...)
Programa del Frente Popular. 15 de enero de 1936






Proclamación de la II República



Resultados electorales de 1931




El gobierno de Azaña en 1931


De izquierda a derecha: Marcelino Domingo, Largo Caballero, Casares Quiroga,  Zulueta, Álvaro de Albornoz, Nocolás D'Olwer, Indalecio Prieto, Fernando de los Ríos yJosé Giral. Sentados: Alzalá Zamora y Azaña.



Sucesos de Casas Viejas (ver análisis)



La Revolución de Octubre


Mineros arrestados por su participación en la revolución en Asturias
(PAU Andalucía, septiembre de 2011)




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La II República en la radio: (pincha en el enlace)


14/2/11

LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA. Documentos

MANIFIESTO A LA NACIÓN ( ver análisis) 

Al país y el ejército.
Españoles: Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (porque hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera sin interrupción la vida española) de recoger las ansias, de atender el clamoroso requerimiento de cuantos amando la patria no ven para ella otra salvación que libertarla de los profesionales de la política, de los hombres que por una u otra razón nos ofrecen un cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso.
La tupida red de la política de concupiscencias ha cogido en sus mallas, secuestrándola, hasta la voluntad real. Con frecuencia parecen pedir que gobiernen los que ellos dicen no dejan gobernar, aludiendo a los que han sido su único, aunque débil, freno, y llevaron a las leyes y costumbres la poca ética sana, el tenue tinte de moral y equidad que aún tiene, pero en la realidad se avienen fáciles y contentos al turno y al reparto, y entre ellos mismos designan la sucesión.
Pues bien, ahora vamos a recabar todas las responsabilidades y a gobernar nosotros u hombres civiles que representen nuestra moral y doctrina. Basta ya de rebeldías mansas que, sin poner remedio a nada, dañan tanto y más a la disciplina que está recia y viril a que nos lanzamos por España y por el rey.
Este movimiento es de hombres; el que no sienta la masculinidad completamente caracterizada, que espere en un rincón, sin perturbar los días buenos que para la patria preparamos. Españoles: ¡Viva España y viva el rey!
No tenemos que justificar nuestro acto, que el pueblo sano demanda e impone. Asesinatos de prelados, exgobernadores (…). Rastreras intrigas políticas, tomando como pretexto la tragedia de Marruecos; incertidumbre ante este gravísimo problema nacional, indisciplina social (…), impune propaganda comunista (…).
La Vanguardia, 13 de septiembre de 1923



“Excmo. Sr. En uso de las facultades que me confiere el Real Decreto de esta fecha.
Vengo en disponer lo siguiente:
Art. 1.° Se suspenden temporalmente en todas las provincias del Reino las garantías expresadas en los artículos 4.°, 5.°, 6.° y 9.° y párrafo primero, segundo y tercero del artículo 13 de la Constitución.
Art. 2.° Se confirma el estado de guerra declarado por los capitanes generales de las regiones de Baleares y Canarias, cesando desde luego en sus funciones los gobernadores civiles de todas las provincias (…).
Art. 3.° Lo sueldos consignados en los presupuestos para los gobernadores civiles quedarán en beneficio del Tesoro (…).
Dios guarde a Vuecencia muchos años. Madrid, 15 de septiembre de 1923.
El Presidente del Directorio Militar, Miguel Primo de Rivera y Orbaneja. Señor”.

Gaceta de Madrid, 17 de septiembre de 1923.





El desambarco de Alhucemas


CARTILLA DE LA UNIÓN PATRIÓTICA
Decidme:
Qué es la UNIÓN PATRIÓTICA?
La UNIÓN PATRIÓTICA es una Agrupación de españoles que procuran distinguirse en el cumplimiento
de sus deberes.
(...) ¿Cuáles son los deberes patrióticos?
El conocimiento y la divulgación de las glorias y del valor histórico de España./ La defensa de su unidad
nacional./ El sacrificio personal para defender la Patria contra sus enemigos exteriores e interiores.
(...) ¿Cuál es el origen de la UNIÓN PATRIÓTICA?
La santa rebeldía del alzamiento militar que, bajo las órdenes del general Primo de Rivera, salvó a
España de su inmediata ruina.
Es la UNIÓN PATRIÓTICA un partido político?
No es un partido político; es una organización ciudadana...
Unión Patriótica, Madrid nº 38, 1-4-1928


(PAU Andalucía, septiembre 2015)



Alfonso XIII con el Directorio Militar  (ver análisis)


Primo de Rivera despachando con el rey



El Directorio Militar. 1923









Alfonso XIII con el Directorio Civil. 1925



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La Semana Trágica en la radio: (pincha en el enlace)




La dictadura de Primo de Rivera. Sugerencias

1. ¿Qué caracterizó al régimen instaurado por Primo de Rivera? ¿La crisis de la dictadura con qué acabó también?
2. ¿Cómo alcanzó el poder el general Primo de Rivera?
3. Analiza el Manifiesto de Primo de Rivera a la nación  ¿Qué razones da el general para justificar el golpe? ¿En qué momento sitúa el origen de la crisis? ¿Quiénes son, según él, los culpables? ¿Qué problemas se propone resolver? ¿Hay alguna relación entre el discurso de Primo de Rivera y el regeneracionismo?
4. ¿Cómo reaccionó el país ante el golpe de Estado?
5. Observa la fotografía de Alfonso XIII con el Directorio Militar ¿Qué tipo de gobierno formó Primo de Rivera al ser confirmado en el poder por el rey? Analiza la postura del monarca ante el golpe de Estado y el sistema político que nació de él.
6. ¿Qué medidas tomó el Directorio con respecto a las libertades y el sistema político vigente hasta entonces?  Analiza el decreto de suspensión de la constitución  para contestar a la pregunta
 7. Explica brevemente las reformas políticas implantadas por el nuevo gobierno
8. Observa la fotografía del dictador visitando a las tropas en Marruecos  ¿Qué postura adoptó Primo de Rivera ante el problema marroquí y cómo se resolvió éste?
9. Fíjate en la fotografía del Alfonso XIII con el Directorio Civil  ¿Cuándo y por qué se constituyó éste? Cita al nombre de alguno de los civiles que entraron a formar parte del Directorio.
10. Analiza la Cartilla de la Unión Patriótica . Explica qué función pretendía cumplir dicho partido ¿Qué ideología tenía? ¿Cuál fue su éxito entre la sociedad española?
11. El nuevo sistema creaba un “parlamento” ¿Cuál era su nombre? ¿Por quienes estaba formado? ¿Qué función debía cumplir?
12. Describe la política económica del régimen: objetivos, medidas tomadas, organismos creados, sectores favorecidos, etc. ¿Quién fue el responsable de dicha política económica?
13. ¿Qué consecuencias tuvo, tanto positivas como negativas, la política económica de la dictadura?
14. ¿Cómo se regularon las relaciones laborales? ¿Qué órgano se creó a ese respecto? ¿Qué nombre recibe esta concepción de las relaciones sociales y económicas? ¿Qué posturas mantuvieron los sindicatos?
15. ¿Qué grupos se opusieron a la dictadura? ¿Cómo evolucionó dicha oposición?
16. ¿Qué circunstancias llevaron a Primo de Rivera a presentar su dimisión?
17. ¿A quién nombró el rey para presidir el nuevo gobierno? ¿Qué misión tenía encomendada?
18. ¿Por quién fue sustituido y qué medidas tomó?
19. ¿En qué pacto se agrupó la oposición y con qué objetivo?
20. ¿En qué circunstancias se produjo el fin de la monarquía? ¿Cómo consecuencia, qué nuevo régimen nació?

Incluye en la redacción los términos:
Primo de RiveraAlfonso XIII,José calvo Sotelo, Dámaso Berenguer, almirante Aznar, Abd-el-Krim, Unión Patriótica, Asamblea Nacional Consultiva, Organización Corporativa Nacional, Consejo Económico Nacional, corporativismo, Telefónica, CAMPSA, Pacto de San Sebastián, “dictablanda”, Alhucemas


Busca información en:
http://iris.cnice.mec.es/kairos/ensenanzas/bachillerato/espana/alfonsoXIII_05_00.html

9/2/11

El Protectorado de Marruecos en la literatura

EL PROTECTORADO SOBRE MARRUECOS


“Y también gracias a Félix me enteré de la función de mis compatriotas españoles en aquella tierra lejana. Supe que España llevaba ejerciendo su protectorado sobre Marruecos desde 1912, unos años después de firmar con Francia el Tratado de Algeciras por el que, como suele pasar a los parientes pobres, frente a los franceses ricos a la patria hispana le había correspondido la peor parte del país, la menos próspera, la más indeseable. La chuleta de África, le decían. España buscaba allí varias cosas: revivir el sueño imperial, participar en el reparto del festín colonial africano entre las naciones europeas aunque fuera con las migajas que las grandes potencias le concedieron; aspirar a llegar al tobillo de Francia e Inglaterra una vez que Cuba y Filipinas se nos habían ido de las manos y la piel de toro era tan pobre como una cucaracha. No fue fácil afianzar el control sobre Marruecos aunque la zona asignada en el Tratado de Algeciras fuera pequeña, la población nativa escasa y la tierra áspera y pobre. Costó rechazos y revueltas internas en España, y miles de muertos españoles y africanos en la locura sangrienta de la brutal guerra del Rif. Sin embargo, lo consiguieron: tomaron mando y casi veinticinco años después del establecimiento oficial del Protectorado, doblegada ya toda resistencia interna, allí seguían mis compatriotas, con su capital firmemente asentada y sin parar de crecer. Militares de todo escalafón, funcionarios de correos, aduanas y obras públicas, interventores, empleados de banca. Empresarios y matronas, maestros, boticarios, juristas y dependientes. Comerciantes, albañiles. Médicos y monjas, limpiabotas, cantineros. Familias enteras que atraían a otras familias al reclamo de buenos sueldos y un futuro por construir en convivencia con otras culturas y religiones. Y yo entre ellos, una más. A cambio de su impuesta presencia a lo largo de un cuarto de siglo, España había proporcionado a Marruecos avances en equipamientos, sanidad y obras, y los primeros pasos hacia una moderada mejora de la explotación agrícola. Y una escuela de artes y oficios tradicionales. Y todo aquello que los nativos pudieran obtener de beneficio en las actividades destinadas a satisfacer a la población colonizadora: el tendido eléctrico, el agua potable, escuelas y academias, comercios, el transporte público, dispensarios y hospitales, el tren que unía Tetuán con Ceuta, el que aún llevaba a la playa de Río Martín. España de Marruecos, en términos materiales, había conseguido muy poco: apenas había recursos que explotar. En términos humanos y en los últimos tiempos, sin embargo, sí había obtenido algo importante para uno de los dos bandos de la contienda civil: miles de soldados de las fuerzas indígenas marroquíes que en aquellos días luchaban como fieras al otro lado del Estrecho por la causa ajena del ejército sublevado”.
Portada
María Dueñas. El Tiempo entre costuras. Ed. Temas de Hoy. 2009


LA GUERRA DE MARRUECOS


Varias novelas están ambientadas en la guerra de Marruecos. Entre ellas, La ruta, segunda de las que forman la trilogía autobiográfica, La forja de un rebelde, escrita por Arturo Barea y de la que rtve hizo una interesante serie en los años 90.  Pinchando en la imagen puedes ir a la serie

La forja de un rebelde


Más reciente es la novela de Lorenzo SilvaEl nombre de los nuestros (2001),  ambientada en los sucesos de 1921 y conocidos como el Desastre de Anuual.   El relato  empieza así:   


1
Sidi Dris
EL AVISO
"Todas las noches, en la oscuridad calurosa y un poco hedionda de la tienda, se oía el mismo sollozo, entrecortado y obsesivo:
—Me matan. A mí me matan aquí.
La última hornada de borregos, es decir, reclutas, había llegado a Sidi Dris con la primavera, como una ofrenda de flores tiernas que el sol de África, metal y fuego, se ocuparía de calcinar con su abrazo feroz. De todo el rebaño de espantados novatos, Pulido era el elemento más vulnerable. Lo vieron en
seguida los mandos y lo vieron también sus propios compañeros. Por la noche, cuando le entraba la angustia y caía en aquellos lloriqueos trágicos, Andreu se acercaba a su catre e intentaba consolarle:
—Coño, Pulido, que somos muchos. ¿Por qué va a tocarte a ti?
Andreu no había servido en África más tiempo que Pulido, y si miraba en el fondo de su alma, también temía quedar panza arriba en alguna barrancada de aquellos montes inhóspitos. Sin embargo, Andreu sabía que no era el lugar ni el momento para calar en semejantes honduras. A Pulido le llevaba, además,
la ventaja de haber oído antes el silbido de las balas por encima de su cabeza. La experiencia tenía tal vez un valor limitado, porque eran otras las  circunstancias, y otros los que tiraban. Según los veteranos, los moros tenían bastante mejor puntería que los guardias que habían disparado contra Andreu en las calles de Barcelona. Pero eso no menguaba el convencimiento supersticioso que en el curso de aquellos combates callejeros había convertido en su fe más inquebrantable: por más carne que hicieran las balas, siempre serían otros los que cayeran.
Trataba de inculcarle su fe a Pulido, sin ningún resultado. Nadie cree lo que quiere, sino lo que puede, y Pulido sólo podía creer en la muerte que le rondaba. Se cubría la cara con las manos y repetía:
—Que te lo digo yo. Que yo sé que no vuelvo a mi pueblo.
—No es para tanto, hombre —le afeó una noche Andreu, probando a quitarle importancia—. Ahí fuera apenas hay un puñado de moros muertos de hambre. No han hecho más que correr desde el principio de la ofensiva.
Al oír aquello, Pulido contuvo un poco su llanto. Incluso él, que era frágil y temeroso, encontraba algún aliento en aquella simpleza de considerarse superior al enemigo. Era un hecho que las tropas invasoras, a las que pertenecían, habían ganado siempre la partida hasta entonces. Pero Andreu, aunque lo usara para calmar a Pulido, distaba de compartir aquel triunfalismo. Se limitaba a repetir lo que afirmaban los oficiales y el Comandante General, el hombre que los había conducido hasta el corazón de las montañas. Según los rumores, el Comandante General soñaba desde hacía meses con una bahía que había al oeste, y tanto había llegado a obsesionarle que estaba resuelto a conquistarla antes de que las primeras lluvias del otoño enlodaran los caminos. Lo malo era que en aquella bahía, por lo que contaban, vivían las tribus más hostiles. Y si eso era cierto, pensaba Andreu, la conquista no podía dejar de tener alguna complicación.
Hasta la línea que en aquellas fechas constituía el frente, el avance había sido un paseo militar. Pulido y Andreu, que se habían incorporado a la guarnición de Sidi Dris cuando la posición ya llevaba un tiempo establecida, apenas habían llegado a oír algunos tiros sueltos a lo lejos. Pero Andreu temía que aquel
tiempo de gracia tocaba a su fin. Lo que las especulaciones sobre nuevos avances significaban era que pronto, quizá antes del verano, se verían forzados a entrar en combate. La idea, que en cierto modo justificaba el pánico de Pulido, se antojaba irreal a la mayoría de los que vegetaban en el sopor de Sidi Dris. Era ésta una posición asomada al mar, sobre un acantilado que por la mañana daba a un brumoso horizonte azul. Por la noche se oía el batir de las olas en la playa angosta, y al arrullo de aquel rumor constante se dormían pesadamente los soldados. Cuando la madrugada ya estaba avanzada, sólo velaban los centinelas, con un ojo en la negrura del mar y otro en los montes tras los que aguardaba el enemigo invisible. Incluso Pulido acababa durmiéndose, aunque en sueños seguía murmurando:
—Que me van a matar, madre mía, que yo no vuelvo.
Algunas veces, Andreu, que tenía el sueño liviano, se despertaba con esta letanía. A esas horas estaba demasiado cansado y evitaba levantarse. Para no escuchar a Pulido se tapaba los oídos con las manos.
Algún otro ocupante de la tienda, menos sufrido, juraba con voz pastosa:
—Joder, que alguien le cierre la boca a ese cenizo.
Y otro, probablemente un veterano:
—A ver si vienen a matarlo de una puta vez.
La segunda noche de junio no sonaron los quejidos de Pulido en la oscuridad un poco apestosa de la tienda. Esa noche, Pulido era uno de los centinelas que tenían un ojo puesto en el mar y el otro en la sombra silenciosa de las montañas. Por la tarde se habían oído tiros lejanos y cañonazos hacia el interior.
Según los oficiales se trataba de alguna operación de limpieza sin mayor importancia, pero eso ya era bastante para aterrar a Pulido y es posible que él mirase hacia el mar menos que los otros. Quizá sólo se distrajo unos segundos, los suficientes. La segunda noche de junio, que se presentó despejada y fatídica, a Pulido le degollaron de un solo tajo de gumía, en su puesto de centinela. Lo hizo un moro sarmentoso y flaco, al que Andreu tumbó con un tiro de su máuser cuando ya iba a degollarle a él, después de haber acabado con su compañero. Andreu cubría el puesto del sudoeste y vio de milagro venir al moro, con el tiempo justo para cargar y apuntarle. La detonación despertó a todo el campamento. Otros centinelas, asustados, dispararon contra las sombras. En un par de minutos la posición de Sidi Dris era un hervidero de hombres somnolientos que se abalanzaban al parapeto con las cartucheras mal abrochadas y tropezando con sus fusiles. Á los sargentos les costó organizar a los aturullados pelotones, y se oyó a los oficiales gritar «¡Alto el fuego!» una y otra vez. Pasó un rato antes de que la orden surtiera efecto en los más nerviosos, los que seguían tirando a ciegas contra cualquier movimiento que creían adivinar entre las peñas.
Un denso silencio, impregnado de pólvora, se adueñó de la posición. Cuando el último de los soldados dejó de disparar, sólo la noche muda rodeaba a los hombres de Sidi Dris. Era como si aquella quietud se burlara de su terror. Andreu dio la novedad al teniente, que fue hacia él con la guerrera abierta y su pequeña pistola del nueve corto en la mano.
—Le he visto por poco, mi teniente, pero venía por mí. Si no hago fuego, ahora estaría yo en su lugar.
Traía la gumía manchada de sangre.
Un cabo llegó a la carrera. Dio la noticia, jadeando: —El centinela del puesto sur ha caído. Degollado, mi teniente.
Andreu sabía quién era el centinela del puesto sur. Los integrantes del turno se habían distribuido los puestos, y el propio Andreu había arreglado el reparto para que a Pulido le tocara aquél, que todos consideraban el más protegido. Un temblor le recorrió las piernas, pero hubo de sofocarlo para cuadrarse ante el comandante, que en ese momento hizo su aparición. El teniente se cuadró también y resumió los hechos:
—Un ataque, mi comandante. Hay una baja, el centinela del puesto sur. El centinela del puesto sudoeste ha abatido al atacante".

Lorenzo Silva, El nombre de los nuestros. Ed. Destino, 2001.





File:Desastre de Annual.svg



El autor, Lorenzo Silva, escribe en su blog sobre la obra, y ha dejado unas fotografías de la zona en la actualidad:   





La crisis de la Restauración. Documentos


Asamblea de parlamentarios en Barcelona

La política del actual Gobierno, sobre significar una provocación a Cataluña y a España entera, constituye a la vez un agravio al Parlamento y un obstáculo a que las ansias de renovación que siente el país puedan obtener normal satisfacción.
Que habiendo declarado el Gobierno y los partidos que tienen mayoría en las actuales Cortes, que éstas no pueden actuar en funciones de constituyentes, y considerando la Asamblea que urge deliberar y resolver sobre la organización del Estado, la autonomía de los municipios y los demás problemas que las circunstancias plantean con apremio inaplazable para la vida del país, entienden que es indispensable la convocatoria de nuevas Cortes, que en funciones de constituyentes, puedan deliberar sobre estos problemas y resolverlos.
Que para que el país pueda manifestar libremente su opinión, y el pueblo no vea cerrada toda la esperanza de que su voluntad sea conocida y respetada, las Cortes Constituyentes no pueden ser convocadas por un gobierno de partido que fatalmente seguirá los habituales procedimientos de adulteración del sufragio, sino por un gobierno que encarne y represente la voluntad del país.
Que es indispensable que el acto realizado por el Ejército el día 1º de junio vaya seguido de una profunda renovación de la vida pública, emprendida y realizada por los elementos políticos
Barcelona, 19 de junio de 1917



Semana Trágica en Barcelona





La Guerra de Marruecos

7/2/11

La crisis de la Restauración. Sugerencias

Busca respuesta a estos interrogantes:
1. ¿Cuándo comenzó la crisis de la Restauración? ¿Qué solución pretendió dársele?
2. ¿Cómo y cuando se pudo fin a la Restauración?
3. ¿Cuáles fueron las causas de la crisis?
4. ¿Qué fue el “regeneracionismo”? Resume la política regeneracionista o “revolución desde arriba” de Maura
5. ¿Por qué fue cesado Maura? Explica brevemente las circunstancias
6. Resume la política de Canalejas
7. ¿Cómo afectó la I Guerra Mundial económica y políticamente a España?
8. ¿Qué conflictos confluyeron en el verano de 1917?
9. Explica brevemente la crisis militar
10. Analiza el manifiesto de la Asamblea de Parlamentarios (Documento 1) y explica la crisis política
11. Finalmente, resume la gestación de la huelga general y sus consecuencias
12. ¿Qué problemas políticos se acentuaron tras la crisis de 1917?
13. ¿Qué consecuencias sociales tuvo el fin de la I Guerra Mundial y el triunfo de la Revolución Rusa?
14. ¿Qué nombre se ha dado a estos años debido a la conflictividad rural que los caracteriza?
15. Resume, también, la crispación socio-laboral y el “pistolerismo” vivido por entonces en Barcelona
16. Haz un resumen de los problemas en Marruecos, centrándote en la derrota de Annual y sus consecuencias
17. ¿Qué consecuencia final tendría la confluencia de todos estos problemas?
Incluye en la redacción los términos:
Alfonso XIII, Antonio Maura, José Canalejas, Joaquín Costa, Eduardo Dato, Regeneracionismo, Semana Trágica, Asamblea de parlamentarios, Juntas de Defensa, Trienio bolchevique, pistolerismo, Annual, Expediente Picasso, Primo de Rivera
En http://www.historiasiglo20.org/HE/12.htm encontrarás información

El desastre de Annual:







  • A la carta
  • ; Radio
  • ; Radio Clásica
  • ; Historia y música
  • 1/2/11

    Los orígenes del movimiento obrero. Textos


    J. Díaz del Moral. Hª de las agitaciones campesinas andaluzas

    A la par que estas corrientes extranjeras arraigaban en la baja Andalucía, surgía en toda ella, por generación espontánea, un singular socialismo que encontró eco o nació, tal vez, con igual espontaneidad en otras regiones de España. Cuando se decretó la desamortización (…) los trabajadores del campo, que habían perdido su oportunidad de conseguir su bienestar (…) y cuya situación había empeorado con la pérdida de los aprovechamientos comunales, desearon una nueva desamortización a costa de quienes habían acumulado la tierra en sus manos y de los que la tenían en antiguo, de los nuevos ricos y de la nobleza (…).
    Empezaba, por entonces, a circular por Andalucía la palabra socialismo, sin contenido determinado, como una vaga tendencia de pobres contra ricos; y en el nuevo vocablo (…) vertieron los ricos sus temores y los pobres sus anhelos. Y desde entonces, socialismo vino a significar para unos y para otros el reparto de la propiedad de los primeros entre los segundos…
    J. Díaz del Moral. Hª de las agitaciones campesinas andaluzas.
    Actas del Congreso obrero de Barcelona
    Hemos dicho que somos internacionales, que deseamos la abolición de la propiedad individual; que deseamos que los instrumentos del trabajo pertenezcan a las sociedades obreras y que deseamos la abolición del derecho de herencia; no debemos ser de ningún partido político, y si no, a vosotros todos delegados pregunto: ¿sabéis que algún partido político haya dicho que aceptaba las ideas de la Internacional? Pues si no aceptan nuestras ideas, ¿con qué derecho pretenden que vayamos a ayudarlos? Y si ellos aceptan la emancipación social de los trabajadores, ¿por qué no vienen con nosotros, ¿por qué no son internacionales?
    Si nosotros declaramos la abolición completa de todos los Estados ¿creéis que un internacional pueda convertirse en un instrumento autoritario? No, sino que debe abolir el Estado y si no puede abolirlo, no puede ni debe ir a las Cortes. Nosotros que anhelamos la destrucción completa de todos los gobiernos autoritarios y el triunfo de la libre federación de las libres asociaciones obreras,(... ) debemos procurar por todos los medios posibles hacer política obrera (....) y estad seguros que una vez nosotros nos hayamos reunido bajo la bandera del Trabajo no es necesario ocupar puesto en el municipio, ni en la diputación provincial, ni en la diputación a Cortes, porque una vez en mayoría, la revolución social vendrá y entonces haremos política para establecer o realizar la liquidación social.
    Actas del Congreso obrero de Barcelona. 1870
    La Federación de Trabajadores de la Región Española

    La Federación de Trabajadores anarco-colectivistas, que es la agrupación más numerosa que existe en España (…), no espera ni quiere nada del Estado y sí de la organización de la clase trabajadora, organización distinta y opuesta a la de los partidos políticos; porque estos aspiran a la conquista del gobierno y los anarquistas deseamos la abolición de todos los poderes autoritarios (…) Los derechos individuales son por su naturaleza imprescindibles e ilegislables, el sufragio universal, el derecho de asociación, la libertad de imprenta, así como la autonomía del individuo, del oficio, del municipio, de la comarca y de la región, no serán verdad mientras no se transforme la propiedad individual en colectiva, para que entrando las colectividades obreras a tomar posesión en usufructo de las fábricas, talleres, ferrocarriles, máquinas y herramientas, como igualmente de las materias primas, suelo, subsuelo, minas, etc. quede por solo este hecho, el individuo emancipado económicamente y por tanto en condiciones de pactar con entera independencia y de ejercitar con entera libertad todos los derechos inherentes a la personalidad humanas, siempre que el individuo cumpla con el imprescindible deber de producir.
    Manifiesto de la FTRE al Congreso Democrático Federalista de Cataluña. 1º de mayo de 1883.
    Programa fundacional del PSOE

    El Partido Socialista Obrero Español declara que su aspiración es: la abolición de todas las clases, es decir, la completa emancipación de la clase trabajadora, la transformación de la propiedad individual de los instrumentos de trabajo en propiedad colectiva, social o común. La posesión del poder político por la clase trabajadora.
    Y como medios inmediatos para la realización de este ideal, los siguientes: Libertades políticas. Derecho de asociación y legalidad de las huelgas. Reducción de las horas. Prohibición del trabajo de los niños menores de nueve años (...). Creación de escuelas gratuitas para la primera y segunda enseñanza y de escuelas profesionales en cuyos establecimientos la enseñanza sea laica (...). Justicia gratuita y jurado para todos los delitos. Servicio de armas obligatorio y universal (...)
    Madrid, 9 de julio de 1879

    Los orígenes del movimiento obrero

    La tejedora (Joan Planella)